La tendencia habitual para educar al caballo, se basa en la dominancia del animal. Pero es un camino equivocado, que conduce al sometimiento del caballo y no a que participe en las actividades que le proponemos. En la actualidad se está produciendo un renacimiento y desarrollo de métodos que buscan la armonía con el caballo, en lugar de esperar a que sea el caballo el que aprenda a base de ceder.
La clave de la “doma natural” es la confianza mutua, a través de la cual ambos, jinete y caballo, disfrutan con la ejecución de los ejercicios. Cuando el caballo disfruta, está atento y relajado, aprende todo lo que seas capaz de enseñarle.
El primer paso para relacionarse con el caballo es entenderlo. A nivel básico, cualquier caballo puede hacer de todo, pero es importante saber que cada caballo es diferente, por ello hay que respetar su forma de ser y sus aptitudes.
El caballo es un animal muy sutil con el lenguaje corporal. Lee a la perfección como estás tú con él. Para empezar a relacionarse con el caballo es fundamental comprender su vida social.
El caballo es un animal que vive en manada y que depende mucho del grupo, pero cuyas relaciones no se basan en la jerarquía (tal y como explico en mi libro). Si no en una simple red de apoyos y protecciones en las que el respeto y la armonía con los demás miembros de la manada resulta fundamental para mantenerse en ella.