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¿Cómo surgió la doma educativa?

Para empezar a explicar cómo surgió la doma educativa he de trasladarme unos dieciocho años atrás. Caray, ya casi han pasado veinte años y recuerdo perfectamente el día en que mí vida cambió de rumbo. Una sonrisa se dibuja en mi rostro al rememorar mi primer viaje con Lucy, en ese camión verde recién adquirido, aunque un tanto destartalado, con matrícula inglesa y volante a la derecha. La rampa del camión estaba bajada y yo sin saber muy bien que hacer, empujaba la moto para subirla al camión, después vendría el turno de su caballo Ibérico. Dos años recorriendo ciudades celebrando cursos de doma natural, de hípica en hípica, trabajando caballo tras caballo, no siempre comíamos, casi nunca cenábamos, pero me alimentaba de su experiencia y sabiduría, entre risas y llantos. Fuera como fuese, si he llegado donde estoy hoy, es gracias a Lucy, ella me dio lo más importante, el conocimiento sobre el caballo, la comunicación con él. Así comencé a adentrarme en el mundo de la doma natural y empecé a dar cursos tal y como lo había aprendido de Lucy.

Después de mucho trabajar y experimentar sobre diferentes métodos de aprendizaje con caballos, cree la nomenclatura de “educador equino”. Escribí mi primer libro como educador equino titulado: “el caballo, entendimiento y respeto”. Descubrí la importancia de la educación en el caballo y la mejor manera de llegar a tener un caballo educado.

Más tarde, después de estudiar el arte del herraje y de la podología con el maestro Ricard Roselló y descubrir la importancia de la biomecánica, me llevó a seguir experimentando con los caballos y descubrir métodos de entrenamiento que ayudaran al caballo en su equilibrio tanto físico como mental. Todas las piezas empezaban a encajar, mi búsqueda para tener un caballo cada vez más atento y motivado, flexible, equilibrado y con movimientos rítmicos, daban sus frutos.

Pero faltaba la última pieza de mi engranaje, la equitación. Un trabajo muy bien hecho pie a tierra puede derrumbarse cuando montamos un caballo. Fácilmente puede invertirse y desequilibrarse, volviendo su peso en las manos e invirtiendo el dorso. La conexión desde arriba entre jinete y caballo es tan importante como el trabajo pie a tierra, la una sin la otra es una pieza incompleta. Pero mi engranaje se completó cuando conocí a Melín Farriols profesora de “Equitación conectada” y su maestra creadora del método Connected Riding (Equitación conectada). Descubrí la importancia de la conciencia corporal del jinete, de los bloqueos y tensiones y de cómo se lo transmitimos al caballo. Es un mundo de sensaciones difícil de describir, pero que todo el mundo debería sentir, un auténtico binomio entre jinete y caballo.

Trabajar con un caballo requiere paciencia, conocimientos, saber observar, saber escuchar y saber comunicar. Para que el caballo lo haga con atención y motivación, con fluidez y armonía, con flexibilidad y equilibrio y todo ello con confianza. Tanto pie a tierra como montados. Esto es la Doma Educativa.

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